Suriname quiere que los países que protegen sus bosques reciban una compensación justa por ello. El ministro Melvin Bouva de Buitenlandse Zaken, Internationale Handel en Samenwerking (BIS, Asuntos Exteriores, Comercio Internacional y Cooperación) afirma que el país volvió a pedir atención para una financiación climática justa durante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. Las comunidades forestales también deben beneficiarse de ello.
Bouva explicó el compromiso de Suriname el lunes 5 de octubre de 2026 en una conversación con la Communicatie Dienst Suriname (Servicio de Comunicación de Suriname). Según el ministro, Suriname se ha comprometido a mantener al menos el 90 por ciento de su territorio cubierto de bosques. Considera que ese esfuerzo debe ir acompañado de una mayor responsabilidad por parte de los países industrializados.
Con sus bosques, Suriname contribuye a la preservación de un ecosistema de importancia mundial, mientras que el país también necesita espacio para el desarrollo económico. Por ello, el Gobierno quiere seguir negociando con países afines sobre financiación para la conservación de los bosques. Se buscan formas de convertir el valor del bosque y la biodiversidad en ingresos sostenibles.
Según Bouva, el compromiso de conservar el bosque no significa que deba detenerse el desarrollo de las zonas forestales. La financiación internacional puede ayudar a crear oportunidades económicas y, al mismo tiempo, proteger la naturaleza.
El ministro subraya que estos recursos no deben llegar exclusivamente al Gobierno. Las comunidades que viven en el bosque y sus alrededores y contribuyen a su conservación también deben poder beneficiarse. “Porque son esas personas quienes mantienen el bosque”, afirmó Bouva.
Según el ministro, sigue disponible una suma previamente prometida de US$ 20 millones para la conservación de la naturaleza. Suriname trabaja en el desarrollo ulterior de ese compromiso, entre otras cosas mediante la legislación y los planes necesarios. Bouva considera el monto como un primer paso y sostiene que el valor del bosque surinamés es mucho mayor.
El Gobierno quiere dar a la diplomacia climática un lugar destacado en la política exterior. Según Bouva, Suriname debe utilizar con mayor énfasis su extensa superficie forestal como valor económico y como base para la cooperación internacional.




