Costa Rica trabaja en un proyecto nacional para generar electricidad a partir de biomasa procedente de residuos agrícolas y agroindustriales. Se trata, entre otros, de bagazo de caña de azúcar, residuos de la producción de café, aceite de palma y madera, así como otros materiales orgánicos. Con esta iniciativa, el país pretende reforzar su seguridad energética y reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
El proyecto está siendo preparado por el Ministerio de Ambiente y Energía de Costa Rica (MINAE) en colaboración con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA). La intención es presentar la propuesta al Fondo Verde del Clima, el mayor mecanismo financiero internacional para proyectos resilientes al clima.
Según el director general del IICA, Muhammad Ibrahim, Costa Rica ofrece grandes oportunidades para aprovechar de manera más eficiente los residuos del sector agroalimentario. En un periodo de fluctuación de los precios del combustible y de aumento de los costes de producción, considera fundamental seguir desarrollando soluciones basadas en la biomasa. De este modo, se pueden incrementar tanto la seguridad energética como la capacidad de recuperación del sector agrícola.
El proyecto, titulado Development of adaptive capacities and electricity generation with biomass in Costa Rica through integrated waste management in the agri-food industry, apuesta por un enfoque diferente para los restos agrícolas. En lugar de considerar estos materiales como residuos, deben utilizarse como materia prima para la energía renovable y la economía circular.
Ibrahim afirma que la iniciativa sigue un enfoque integral, vinculando la agricultura, la energía, el medio ambiente y la salud. Según él, el proyecto se alinea con el nuevo plan de mediano plazo del IICA para 2026-2030. En este sentido, se colabora con gobiernos, el sector privado y otras partes interesadas para apoyar a los productores con innovación, asesoramiento técnico y soluciones concretas a los problemas medioambientales.
Para el Ministerio de Energía de Costa Rica, el proyecto llega en un momento estratégico. Según las autoridades, el país se enfrenta cada vez más a periodos de estrés hídrico, lo que afecta a la producción de energía hidroeléctrica. El viceministro de Energía, Ronny Rodríguez Chaves, afirma que la biomasa puede convertirse en un complemento importante para la red eléctrica nacional.
Según Rodríguez, la generación de electricidad a partir de biomasa permite aprovechar los subproductos agrícolas, ampliar la matriz energética y reducir la dependencia de los combustibles fósiles, especialmente en tiempos de presión ambiental. Destaca que la colaboración con el IICA tiene como objetivo preparar un proyecto técnicamente bien fundamentado que encaje en los objetivos nacionales de descarbonización y desarrollo sostenible.
El plan contempla la ejecución de proyectos piloto de generación de electricidad a partir de biomasa, con una capacidad instalada conjunta de unos 30 megavatios. Para ello, se utilizarán residuos agrícolas que actualmente tienen poco valor económico o cuyo procesamiento conlleva costes elevados.
Los promotores esperan que el proyecto pueda sustituir parte de la producción de energía térmica, reducir las emisiones contaminantes y reforzar las prácticas de economía circular dentro de la industria agroalimentaria. Además, podría generar beneficios económicos y medioambientales para las zonas rurales.
Se estima que más de 27.000 personas podrían beneficiarse directamente del proyecto. Indirectamente, la iniciativa podría favorecer a más de 1,6 millones de personas gracias a una mejor seguridad energética, una mayor resiliencia productiva y un desarrollo más sostenible.
En la preparación del proyecto también participan otras instituciones nacionales clave, como el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), el Ministerio de Agricultura y Ganadería, organizaciones de productores y centros de investigación. Con ello, las partes implicadas quieren asegurar que la propuesta sea técnicamente viable y se ajuste a las prioridades nacionales de Costa Rica.
El proyecto se enmarca en los objetivos climáticos determinados a nivel nacional de Costa Rica y en el programa de país del Fondo Verde del Clima. Con esto, el país subraya una vez más su ambición de realizar la transición hacia un sistema energético resiliente y de bajas emisiones mediante soluciones innovadoras y sus propios recursos naturales.

