Un acuerdo por veinte años y la obligación de poner anualmente en cultivo cientos de hectáreas. Entonces puede esperarse que previamente se haya determinado cuidadosamente si la empresa a la que se le otorga esta responsabilidad tiene la capacidad financiera y técnica para ejecutar el proyecto. Precisamente sobre ello aún existen importantes interrogantes.
Starnieuws informa que Braganza Marketing Group recibió condicionalmente del Ministerio de Landbouw, Veeteelt en Visserij (LVV, Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca), el 13 de enero de 2026, 9.366,72 hectáreas de tierra en Para para agricultura a gran escala.
Según el acuerdo, cada año debe ponerse en cultivo como mínimo el 10 por ciento del área. Esto equivale a aproximadamente 937 hectáreas por año.
Posición financiera como punto débil
Llama la atención lo que Starnieuws extrae del plan empresarial 2022-2031 de Braganza. En ese plan, cuya versión definitiva data de mayo de 2023, se mencionan como puntos débiles la posición financiera y el flujo de caja de la propia empresa.
En ese momento aún debía haber claridad sobre, entre otros aspectos, la facturación, la financiación bancaria externa, los inversionistas, los subsidios y el posible apoyo del Gobierno. La estrategia de financiación se basaba en recursos propios de los accionistas y financiación bancaria.
El plan empresarial data de 2023. El acuerdo con LVV se celebró casi tres años después. Por tanto, es muy posible que la posición financiera de Braganza haya mejorado en el período intermedio.
Pero entonces queremos saber qué cambió en ese período.
¿Qué documentos financieros evaluó LVV antes de la firma? ¿Ya se había concretado la financiación bancaria? ¿Se habían atraído inversionistas? ¿Cuánto capital propio estaba disponible? ¿Se presentaron garantías bancarias u otras garantías financieras?
Según Starnieuws, los documentos disponibles no indican qué garantías financieras Braganza mostró a LVV en enero de 2026. Tampoco estaría claro si el ministerio determinó previamente que la empresa disponía de capital suficiente para cumplir con la obligación de cultivo.
No se trata de un detalle menor.
La ambición requiere inversiones considerables
Según Starnieuws, el plan empresarial partía de una ambición mucho mayor: después del primer año, 5.000 hectáreas deberían estar en producción y, después de cinco años, 10.000 hectáreas. Braganza quería producir, entre otros productos, soja y maíz.
Para ello se requieren inversiones considerables en la preparación del terreno, maquinaria, infraestructura, almacenamiento, procesamiento y transporte. Además, la empresa estableció en su propio plan que no toda la infraestructura y los medios de producción necesarios están disponibles en Suriname.
Participación de grupos agrícolas menonitas
A ello se suma la discusión sobre los menonitas. El ministro de LVV, Mike Noersalim, ha declarado que el ministerio no ha celebrado un acuerdo separado con menonitas. El acuerdo se celebró con Braganza y se refiere a la producción de, entre otros, soja y maíz.
Al mismo tiempo, el Gobierno ha confirmado que grupos agrícolas menonitas han sido facilitados por Braganza.
Precisamente por ello, la transparencia es importante.
No hablamos aquí de unas pocas hectáreas, sino de 9.366,72 hectáreas por un período de veinte años.
Es necesaria transparencia sobre la evaluación
En el marco de la buena administración, queremos saber qué evaluación financiera, técnica y jurídica se realizó antes de que se firmara el acuerdo. ¿Se realizó siquiera una evaluación?
Si Braganza se fortaleció financieramente entre 2023 y 2026, entonces que se muestre sobre qué base LVV llegó a esa conclusión. Si se presentaron garantías bancarias, acuerdos de financiación u otras garantías, el ministerio puede aclararlo.
Cuando el Estado pone a disposición miles de hectáreas por un período tan largo, no solo debe estar claro qué planea hacer una empresa. También debe existir suficiente certeza de que la empresa puede cumplir lo que promete.








