La policía de Richelieu detuvo el sábado 22 de agosto a un hombre de 29 años sospechoso de haber robado el teléfono móvil de su vecina. El sospechoso confesó haber sustraído y vendido el dispositivo.
La mujer denunció el hecho el martes 11 de agosto. Declaró que desde hace ocho años trabaja como empleada doméstica para una vecina. El día en cuestión dejó su teléfono en la vivienda mientras realizaba labores en el exterior.
Cuando regresó, el dispositivo había desaparecido. Sus sospechas recayeron sobre R.R., un familiar de su empleadora, ya que, según ella, era la única persona que había entrado en la vivienda durante su ausencia. Las imágenes de seguridad también mostraron que solo el sospechoso había ingresado a la vivienda.
R.R. fue detenido y presentado ante las autoridades con base en la información recopilada. Durante su interrogatorio, confesó haber robado el teléfono y posteriormente haberlo vendido. Declaró que lo hizo porque la mujer supuestamente lo había llamado drogadicto.
Un familiar indemnizó a la mujer por el dispositivo robado. Tras consultar con el Ministerio Público, R.R. fue puesto en libertad después de su interrogatorio.







