El consultor educativo Bryan Limon aboga por una colaboración más estrecha entre padres y escuelas. Según él, la participación activa de los padres puede contribuir a mejores resultados de aprendizaje y a una mayor igualdad de oportunidades en la educación. Durante una reunión interactiva el martes 20 de octubre de 2026 en el edificio Lalla Rookh de Paramaribo, quiere explorar con profesionales de la educación, padres y otros involucrados cómo puede fortalecerse esta colaboración en Suriname.
El desarrollo de los niños no es responsabilidad exclusiva de las escuelas. Los padres también desempeñan un papel importante en el proceso de aprendizaje y las perspectivas futuras de sus hijos. Sin embargo, para muchas instituciones educativas sigue siendo un desafío involucrar realmente a los padres en la educación.
Limon, nacido y criado en Suriname, tiene amplia experiencia en educación y gestión tanto en Suriname como en los Países Bajos. Comenzó su carrera como profesor de historia en Suriname y se trasladó en 1997 a los Países Bajos para estudiar historia.
Entre 2000 y 2012 ocupó diversos cargos directivos fuera de la educación. Desde 2013 vuelve a estar activo en el sector educativo, entre otros como director interino y coach de directores de escuela.
Su interés por la participación de los padres creció en torno a su regreso a la educación. En la práctica, observó que las escuelas que involucran activamente a los padres en el proceso de aprendizaje pueden lograr resultados positivos. Según él, los resultados de aprendizaje pueden mejorar cuando padres y profesionales de la educación asumen conjuntamente la responsabilidad del desarrollo de los alumnos.
De informar a colaborar
Para Limon, la participación de los padres va mucho más allá de informarles sobre el rendimiento escolar, el comportamiento o la asistencia de sus hijos. Según él, requiere otra forma de pensar y actuar, en la que los padres participen realmente en el proceso de aprendizaje y en el desarrollo de la escuela.
“Tomar en serio a los padres y verlos como socios de pleno derecho. Lo mismo aplica a los padres con respecto a la escuela”, es el mensaje que quiere transmitir durante la reunión.
Según el consultor educativo, el niño no debe ser únicamente el tema sobre el que padres y docentes hablan entre sí. Dependiendo de su edad y desarrollo, el niño también debe participar en la conversación.
Con ello, subraya la importancia de una colaboración en la que no solo se intercambie información, sino que también haya espacio para la consulta, la comprensión mutua y la acción conjunta.
Una escuela que organiza exitosamente la participación de los padres se caracteriza, según Limon, por un intercambio estructural de información entre padres y profesionales de la educación. Esta colaboración debe contribuir en última instancia a aprovechar de forma óptima las capacidades de cada alumno.
La participación de los padres puede fomentar la igualdad de oportunidades
Un principio importante en la visión de Limon es que la participación de los padres puede contribuir a la igualdad de oportunidades dentro de la educación. Mediante una mejor colaboración entre la escuela y el hogar, pueden crearse condiciones en las que los niños puedan desarrollarse de forma óptima.
Según él, la participación de los padres no solo es importante para alumnos que enfrentan problemas o necesitan orientación adicional. Todos los niños pueden beneficiarse de una buena colaboración entre padres y escuelas.
Aunque la implicación de los padres sigue siendo importante durante toda la trayectoria escolar, Limon ve grandes posibilidades especialmente en la educación primaria.
“Cuanto más pequeño sea el niño, mayor será el efecto”, afirma.
Al mismo tiempo, subraya que los alumnos de educación secundaria también necesitan apoyo y orientación de sus padres.
Según Limon, los profesionales de la educación deben analizar críticamente su propio papel cuando los padres participan poco en las actividades escolares o apenas mantienen contacto con los docentes. Según él, no es evidente que esos padres no tengan interés en el desarrollo de sus hijos.
Considera que las escuelas deben preguntarse precisamente qué obstáculos experimentan los padres. También debe examinarse si los padres son suficientemente conscientes de su papel, si tienen la oportunidad de aportar ideas y si realmente son tratados como socios en igualdad de condiciones.
Estas preguntas constituyen un importante punto de partida para el diálogo durante la reunión.
Sin conclusiones prematuras sobre la educación surinamesa
Aunque la reunión está dirigida específicamente a la práctica educativa surinamesa, Limon no quiere determinar de antemano dónde se encuentran las mayores deficiencias.
Quiere investigar junto con los participantes qué funciona bien, qué desafíos existen y dónde hay posibilidades de mejorar la colaboración entre padres y escuelas.
Según él, para ello se necesita espacio para distintas perspectivas. No solo se anima a participar a directores escolares, docentes y padres, sino también a responsables de políticas y profesionales que trabajan con niños, entre otros en internados y en el cuidado infantil.
Después de todo, según Limon, la participación de los padres no es un asunto que se desarrolle exclusivamente entre padres y docentes. La dirección escolar, la política educativa y la orientación fuera del entorno escolar también pueden influir en el desarrollo de los niños.
Por ello, la reunión tendrá un carácter interactivo. Los participantes intercambiarán experiencias, reflexionarán conjuntamente y pensarán en posibilidades prácticas para reforzar la participación de los padres.
También se abordarán formas concretas en que las escuelas pueden involucrar más activamente a los padres. Con ello, Limon quiere evitar que la participación de los padres siga siendo un concepto teórico sin aplicación práctica.
El liderazgo personal como base para el cambio
Limon espera que los participantes, al finalizar, aborden de manera más consciente su propia responsabilidad en el fortalecimiento de la colaboración entre padres y escuelas.
Para los directores escolares, esto puede significar que evalúen críticamente sus políticas. Los docentes pueden mejorar su comunicación con los padres, mientras que se estimula a los padres a participar más activamente en las conversaciones sobre el desarrollo y la educación de sus hijos.
Según el consultor educativo, el cambio comienza con la disposición a reconocer y aprovechar la propia influencia.
Ve de forma positiva el futuro de la participación de los padres en Suriname, siempre que todas las partes involucradas estén dispuestas a asumir responsabilidades, mostrar ambición y desarrollar liderazgo personal.
Reunión el 20 de octubre
La reunión interactiva ‘Participación de los padres: ¿cómo involucramos a los padres en la escuela?’ tendrá lugar el martes 20 de octubre de 2026 en el edificio Lalla Rookh 1, en Lalla Rookhweg 54, en Paramaribo.
El programa se desarrolla de 19.00 a 21.00 horas. La recepción comienza a las 18.30 horas. La cuota de participación es de SRD 100. Según Limon, el importe se ha mantenido deliberadamente bajo para dar a la mayor cantidad posible de interesados la oportunidad de participar.
Con la reunión, quiere subrayar que invertir en la participación de los padres puede contribuir a mejores oportunidades de desarrollo para los niños.
Según él, el desafío no recae exclusivamente en los padres o las escuelas por separado, sino sobre todo en la disposición de ambas partes a tomarse en serio mutuamente y asumir conjuntamente la responsabilidad.
Por ello, la pregunta central no es solo cómo las escuelas pueden involucrar más a los padres, sino también cómo pueden crear un entorno en el que los padres se sientan escuchados y puedan contribuir realmente al desarrollo de sus hijos.







