La policía actuó después de recibir información sobre un presunto punto de venta de drogas donde supuestamente se comercializaba activamente crack de cocaína. Tras analizar esta información, se decidió realizar una redada.
Durante la operación policial fueron encontradas dos personas que, según la policía, habían acudido a la dirección para comprar drogas. También se encontraban presentes dos residentes mujeres, sospechosas de vender drogas en el lugar.
A los dos presuntos compradores, identificados como A.R. y S.E., se les encontró crack de cocaína que presuntamente habían adquirido poco antes. Durante un registro de la vivienda, la policía también encontró una cantidad de crack de cocaína, material de embalaje y una suma de dinero en dólares surinameses. Los cuatro implicados fueron detenidos y trasladados a la comisaría.
Los sospechosos rinden declaraciones
Durante el interrogatorio, A.R. y S.E. declararon por separado que habían comprado las drogas encontradas a M.S., de 21 años, y N.C., de 25 años.
M.S. negó tener conocimiento de las drogas encontradas en su vivienda. Según ella, los estupefacientes pertenecían a su amiga N.C. Esta última declaró ante la policía que las drogas efectivamente eran suyas y que las vendía en la dirección.
La investigación policial también ha revelado que ambas mujeres ya habían tenido contacto previo con la policía por infringir la Ley sobre Estupefacientes. En aquel momento fueron detenidas y recluidas. Debido a su minoría de edad, M.S. fue alojada durante aquella detención anterior en el centro de acogida juvenil Opa Doelie.
Dos mujeres puestas bajo custodia
Tras ser presentados ante un fiscal auxiliar y tras la coordinación con el Openbaar Ministerie (Fiscalía), A.R. y S.E. fueron liberados después de ser interrogados.
Para M.S. y N.C. se decidió la detención preventiva bajo sospecha de infringir la Ley sobre Estupefacientes. La policía de la comisaría Richelieu continúa la investigación.










