La violencia contra los trabajadores de la salud sigue siendo un grave problema dentro de los sistemas de salud de América del Norte, Centroamérica y Sudamérica, y el Caribe. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que la violencia no solo tiene consecuencias para el bienestar de los trabajadores, sino también para la calidad y la continuidad de la atención sanitaria.
Según la OPS, aproximadamente el 62 por ciento de los trabajadores de la salud en todo el mundo ha enfrentado alguna forma de violencia durante el trabajo. La violencia verbal es la más frecuente y es reportada por el 58 por ciento de los encuestados. Aproximadamente el 33 por ciento enfrentó amenazas y el 12 por ciento acoso sexual.
Durante una reunión regional sobre el tema, en la que participaron aproximadamente 400 personas de 34 países, se enfatizó que la violencia contra el personal sanitario sigue sin denunciarse con frecuencia y que, en algunas instituciones, incluso se considera parte del trabajo.
Una investigación en 22 países, entre ellos veinte países de América Latina, mostró que el 66,7 por ciento de los trabajadores de la salud encuestados había experimentado alguna forma de agresión durante el año anterior. En aproximadamente uno de cada diez casos se trató de violencia física.
“La violencia contra los trabajadores de la salud no debe considerarse una parte inevitable del trabajo”, afirma Silvana Luciani, jefa del departamento de Enfermedades No Transmisibles y Prevención de la Violencia de la OPS. Según ella, se trata tanto de una cuestión de salud pública como de derechos humanos y del funcionamiento de los sistemas de salud.
La violencia verbal es la más frecuente
La violencia puede adoptar diversas formas. Además de amenazas y ataques físicos por parte de pacientes o familiares, también incluye intimidación en el lugar de trabajo, discriminación, violencia sexual y amenazas relacionadas con la inseguridad y la delincuencia organizada.
Según la OPS, especialmente las enfermeras y otros trabajadores que mantienen contacto directo continuo con pacientes y comunidades corren un mayor riesgo.
En el Caribe, según expertos, la violencia verbal es reportada con mayor frecuencia por las enfermeras. El acoso sexual también constituye un problema. En este sentido, se señala la necesidad de sistemas seguros y confidenciales mediante los cuales puedan reportarse incidentes.
Las mujeres son especialmente vulnerables a determinadas formas de violencia, incluido el acoso sexual. Casi el 70 por ciento del personal del sector de la salud está compuesto por mujeres.
Consecuencias para todo el sistema de salud
La violencia no solo tiene consecuencias físicas y psicológicas para las víctimas, sino que también puede provocar agotamiento laboral, ausentismo por enfermedad y rotación de personal. Como resultado, puede ser más difícil para las instituciones de salud retener suficientes trabajadores cualificados.
Factores como una elevada carga de trabajo, largos tiempos de espera, escasez de personal, recursos insuficientes y una comunicación deficiente con pacientes y familiares pueden aumentar la probabilidad de incidentes. También se mencionan retrasos en el tratamiento y la falta de recursos médicos como posibles motivos de agresión.
Además, la delincuencia, la violencia armada, las situaciones de crisis y los conflictos pueden aumentar aún más el riesgo.
Se necesitan más denuncias y mejor protección
Según la OPS, una parte considerable de los incidentes nunca se denuncia. Los trabajadores tendrían, entre otras cosas, miedo a represalias o poca confianza en los procedimientos de denuncia existentes.
Por ello, la organización aboga por sistemas de denuncia confidenciales y accesibles, protocolos claros de prevención e investigación y una mejor protección de los trabajadores.
Los trabajadores de la salud también deben recibir capacitación, entre otros aspectos, en gestión de crisis y técnicas para desescalar conflictos. Las víctimas deben además tener acceso a apoyo médico y psicosocial.
La OPS enfatiza que la responsabilidad principal de un entorno laboral seguro recae en los gobiernos, los empleadores y las instituciones de salud.
Por ello, la organización ha publicado una nueva hoja informativa con recomendaciones sobre, entre otros temas, legislación, seguridad de las instituciones de salud, registro de incidentes, capacitación del personal y cooperación entre los sectores de salud, seguridad, justicia, educación y trabajo.
Según la OPS, en todo el mundo solo 26 de los 195 Estados miembros de la Organización Mundial de la Salud cuentan con políticas o programas nacionales específicos para la seguridad y la salud del personal sanitario.
La organización enfatiza que la violencia contra los trabajadores de la salud no es inevitable. Según la OPS, una mejor prevención y protección son necesarias para proteger tanto a los trabajadores de la salud como la calidad y disponibilidad de la atención sanitaria.









