La contaminación del río Saramacca obliga al gobierno a aplicar controles más estrictos sobre la extracción de oro y el uso de productos químicos. La NMA recomienda la suspensión temporal de actividades en zonas de riesgo, un monitoreo más intensivo y medidas de precaución permanentes para las comunidades circundantes.
La supervisión del sector aurífero adquiere una urgencia mucho mayor tras la contaminación del río Saramacca. Los resultados de la investigación expuestos el jueves 27 de agosto de 2026 en el palacio presidencial han dejado claro, según el gobierno y la Autoridad Nacional del Medio Ambiente, que se necesita un control más estricto para prevenir nueva contaminación ambiental. No se trata solo de hacer cumplir las normas en empresas individuales, sino también de proteger estructuralmente a los habitantes que dependen de los ríos y arroyos del interior para su alimentación, agua e ingresos.
La directora Vanuessa Gefferie de la NMA afirmó que se han encontrado sustancias químicas en el agua y en peces del río Saramacca. También se detectaron metales pesados y cianuro en peces vivos. Por esa razón, continúa vigente la recomendación de precaución existente. Se aconseja a los habitantes no consumir por el momento pescado de la zona afectada ni utilizar el agua del río. Según las autoridades, la medida sigue siendo necesaria mientras las investigaciones posteriores no ofrezcan suficiente certeza sobre la seguridad.
La NMA también aconseja delimitar claramente la zona afectada. Según Gefferie, una parte del curso alto permanece por ahora relativamente inalterada, ya que allí no se realizan actividades que influyan directamente en el agua. Al mismo tiempo, la contaminación puede desplazarse con la corriente, por lo que las actividades en otros lugares aún pueden tener consecuencias para zonas situadas más río abajo.
La supervisión del sector aurífero debe reforzarse en zonas de riesgo
Especialmente las numerosas actividades de extracción de oro en la zona de Villa Brazil, Gunsi y Maripaston preocupan a la autoridad ambiental. Por ello, la NMA ha recomendado suspender temporalmente las actividades mineras en estas zonas. Gefferie reconoce que esto representa un gran desafío en la práctica, pero sostiene que es necesario actuar cuando no puede garantizarse la seguridad de las personas y el medio ambiente.
Según la NMA, debe establecerse una distinción más clara entre las actividades mineras que se realizan conforme a las normas y las operaciones en las que se infringen las reglas. Las actividades autorizadas deben ser seguidas de cerca, mientras que ante las infracciones se debe intervenir con mayor rapidez y severidad. La supervisión del sector aurífero no debe ser, por tanto, únicamente reactiva después de un incidente, sino convertirse en una parte permanente de la política ambiental.
La evaluación de impacto ambiental debe desempeñar un papel más importante
La NMA desea evaluar, junto con el Ministerio de Recursos Naturales, las normas existentes para la extracción de oro y reforzarlas cuando sea necesario. Un instrumento importante para ello es la evaluación de impacto ambiental. Debe estar claro de antemano qué consecuencias puede tener una actividad minera para el agua, el suelo, la naturaleza y las comunidades circundantes. También debe establecerse qué medidas son necesarias para prevenir posibles daños o limitarlos en la mayor medida posible.
La autoridad ambiental ya había elaborado directrices para el uso de los llamados Gold Dressing Agents en el sector aurífero, precisamente porque el uso, almacenamiento y eliminación de estos productos químicos pueden implicar riesgos. Puede encontrarse más información al respecto en la Autoridad Nacional del Medio Ambiente. Según la NMA, una supervisión del sector aurífero eficaz requiere por ello control sobre todo el proceso, desde el inicio de una operación hasta la gestión de los residuos.
Se necesita un control continuo del agua y el suelo
Sin un control estructural, persiste el riesgo de nueva contaminación.
Además de los permisos y los controles empresariales, la NMA aboga por un monitoreo continuo de la calidad del suelo y del agua. Según Gefferie, la organización no puede llevar a cabo esta tarea por sí sola. Se necesita cooperación entre ministerios, servicios de seguridad, laboratorios, comunidades locales y otras instituciones involucradas. Solo mediante mediciones periódicas se podrá determinar con mayor rapidez cuándo cambian los valores o cuándo surgen nuevos riesgos.
La NMA aún trabaja en un análisis más detallado de los resultados de las muestras de peces. Una parte importante de ello es la comunicación dirigida a los habitantes. Según la autoridad ambiental, los resultados técnicos de la investigación deben traducirse en información comprensible y útil para las comunidades. Los habitantes deben saber qué riesgos existen, qué acciones deben evitar por el momento y bajo qué condiciones las advertencias actuales podrán ajustarse posteriormente.
La advertencia para mujeres embarazadas y niños pequeños sigue vigente
La presidenta Jennifer Simons subrayó que, especialmente, las mujeres embarazadas y los niños pequeños no deben consumir por el momento pescado del río. Para estos grupos, sigue siendo necesaria una precaución adicional mientras no esté completamente claro qué puede implicar la exposición prolongada a las sustancias detectadas. El gobierno desea seguir informando a las comunidades sobre los resultados de la investigación y las medidas necesarias para limitar las consecuencias para su entorno de vida.
El gobierno también analiza la situación en torno al río Marowijne. Debido a que se trata de un río fronterizo, una posible contaminación puede tener consecuencias para las comunidades de ambos lados. Simons considera por ello importante que se alcancen acuerdos claros sobre protección, monitoreo y responsabilidad. Con ello, la supervisión del sector aurífero se convierte también en una cuestión que va más allá de un solo río o una sola zona afectada.
El río Saramacca pone al descubierto un problema más amplio en el sector aurífero
La situación actual se vincula con preocupaciones anteriores sobre la forma en que se controla la extracción de oro en el interior. Key News informó anteriormente sobre los resultados de la investigación en los que se detectó cianuro en peces vivos y se responsabilizó a Grassalco. El gobierno ya había anunciado controles más estrictos en las zonas de extracción de oro e indicó que las empresas que no cumplan las condiciones pueden ser suspendidas temporalmente.
La esencia del enfoque anunciado es que la supervisión del sector aurífero debe organizarse de forma más estructural. Esto significa normas más estrictas, mejor capacidad de laboratorio, control periódico del agua y el suelo y una aplicación clara de las normas cuando las empresas las infrinjan. Al mismo tiempo, el gobierno deberá tener en cuenta la importancia económica de la extracción de oro y a las personas que dependen directa o indirectamente del sector.
La protección de las comunidades, eje central del enfoque posterior
Para los habitantes a lo largo del río Saramacca, sigue siendo importante por ahora, sobre todo, tener claridad sobre la seguridad del pescado y del agua del río. Las medidas relacionadas con la extracción de oro deberán demostrar finalmente si el Estado es capaz de detectar los riesgos con mayor anticipación y prevenir la contaminación. Por ello, el desarrollo posterior de la supervisión del sector aurífero será seguido de cerca, especialmente por las comunidades que sufren directamente las consecuencias de la contaminación ambiental.









