Cuando uno piensa que en Surinam no podemos caer más bajo, parece que nos esforzamos colectivamente por demostrar lo contrario. Es como si fuéramos totalmente incapaces de reflexionar sobre las consecuencias de nuestros actos. Por ejemplo, alguien consideró necesario crear una página especial en las redes sociales. Esto no tiene nada de extraordinario, ya que en Surinam gran parte de nuestra vida social transcurre en las redes sociales. Sin embargo, este fue un caso particular porque se trataba de una página en la que se «exponía» a hombres homosexuales.
En este caso, la acción se dirigía a hombres que se las dan de «tipos duros» y que quizá incluso hacen comentarios despectivos sobre la homosexualidad. Se podría decir, por tanto, que tenían merecido que se publicaran sus nombres y fotos en las redes sociales. Así pues, se obligó a estas personas a salir del armario contra su voluntad y sin su conocimiento. Eso, por así decirlo, no está bien. Es inadmisible. Es triste. Es un espectáculo lamentable. ¿Por qué estas personas pensaron que era una buena idea revelar así la vida privada de alguien?
En general, los hombres sacados a la fuerza del armario pertenecían todos a un determinado grupo de población. Si sus familias han visto esto, podrían verse envueltos en graves problemas. No porque lo que hagan esté mal, sino porque otros consideran que está mal. De algunos se decía que lo hacían por dinero. Mire, si alguien quiere mantener relaciones sexuales por dinero, allá cada cual. Siempre y cuando no se dediquen a robar ni abusen de menores.
Resulta extraño que la gente se ocupe de tales asuntos. Nos enfrentamos a problemas mayores y más graves que el hecho de que las personas hagan lo que quieran con su vida. ¿Acaso no tenemos grandes problemas con el agua potable, las inundaciones y todas las penurias por las que tenemos que pasar? Todo debido a un programa del FMI que se nos impone a la fuerza. Tantos asesinatos, delincuencia y demás. La seguridad ya no está garantizada.
En cuanto a la seguridad, ciertamente podemos mirar al gobierno con reproche.
En cuanto a la seguridad, ciertamente podemos mirar al gobierno con reproche.
Pero esa inseguridad la creamos nosotros mismos. Nosotros somos los que cometemos locuras. Nosotros somos los que un día nos levantamos para ir a robar y matar a alguien. Nosotros nos levantamos un día para maltratar y abusar de niños. Nosotros nos levantamos un día para airear los trapos sucios de los demás en la calle. ¿Y luego vamos a quejarnos de lo que va mal?
En cualquier caso, espero que los administradores de esa página de denuncias se sientan ahora como hombres de verdad. Que su brújula moral, que funciona a la perfección, les guíe por el camino correcto hacia su futuro. Y sí, de hecho, también podrían ser mujeres. Quienquiera que haya sido, es una señal de que todavía tenemos mucho trabajo por delante para eliminar la ignorancia. También deberíamos prestar atención a mejorar la inteligencia social y emocional.
Queridos lectores, ¿no es triste que nos hagamos estas cosas los unos a los otros? Deberíamos construirnos mutuamente en lugar de destruirnos. Construirse mutuamente es construir el país. Lo que hacemos se refleja en la calle y en las redes sociales. Entonces somos realmente patéticos, ¿verdad?…















